¿Qué pregunta hacerse primero?
La elección se decide primero con una pregunta sencilla: ¿dónde está su actividad? Si trabaja en Andorra — como empleado de una empresa local o como directivo de su propia sociedad — la residencia activa es la vía a estudiar. Si vive de sus ingresos e inversiones sin ejercer actividad local, es la residencia pasiva la que se aplica, con su inversión obligatoria en Andorra. Si su actividad (consultoría, deporte, arte, ciencia) permanece orientada al extranjero aunque tenga base en Andorra, la residencia internacional y deportiva suele encajar mejor.
Cada estatus tiene sus propios umbrales financieros, su presencia mínima y su naturaleza de depósito (reembolsable o no) — el detalle completo de cada uno está disponible en su página dedicada arriba.
Residencia administrativa y residencia fiscal: dos conceptos distintos
Obtener una tarjeta de residencia andorrana no resuelve automáticamente la cuestión de la residencia fiscal, que depende de criterios distintos — presencia superior a 183 días o centro de intereses económicos. Ambos trámites deben pensarse conjuntamente, sin confundirlos. Vea nuestra guía de fiscalidad en Andorra.


